|
|
Ruido en el puesto de trabajo Aparte de molesto e irritante, el ruido es un agente desencadenante de una pérdida de concentración en el puesto de trabajo. Y esta falta de concentración, aparte de ser perjudicial para la productividad del trabajador, implica también un riesgo superior de sufrir un accidente laboral La exposición al ruido es una de las causas principales de la pérdida de audición. Millones de personas de todo el mundo están sometidas a peligrosos niveles de ruido en su puesto de trabajo; se estima que en Estados Unidos, uno de cada cuatro trabajadores expuestos a los mencionados niveles de ruido, desarrollará una pérdida de audición importante. Bomberos, policías, trabajadores de fábricas y de la industria pesada, granjeros, trabajadores de la construcción, personal militar, músicos, etc.... todos ellos desempeñan su trabajo en un ambiente laboral lleno de ruido. Incluso los oficinistas que trabajan en locales llenos de gente -con el zumbido de los ordenadores, fotocopiadoras y aparatos climatizadores, el ruido de teléfonos, y las conversaciones a viva voz- se tienen que enfrentar a unos niveles muy altos de ruido. Ruido y pérdida
de concentración. Aparte de molesto e irritante, el ruido es un agente desencadenante de una pérdida de concentración en el puesto de trabajo. Y esta falta de concentración, aparte de ser perjudicial para la productividad del trabajador, implica también un riesgo superior de sufrir un accidente laboral. A veces pensamos que la pérdida de audición sólo se produce por un ruido muy fuerte y de corta duración; mientras que realmente unos niveles altos y mantenidos de ruido pueden significar una pérdida definitiva de audición. Los estándares de la Administración para la Salud y Seguridad Ocupacional de los Estados Unidos (OSHA, por sus siglas en inglés) indican que una exposición continuada a un ruido por encima de los 85 decibelios puede dañar el oído. Siguiendo con estos estándares, hay que indicar que el tiempo de exposición permitido a un cierto ruido se divide por la mitad, por cada incremento en el mismo de 5 decibelios. Por ejemplo, si un sonido es de 95 decibelios, se permiten 4 horas de exposición. Sobrepasar este tiempo causaría la posibilidad de una pérdida de audición. Por tanto, cuando la exposición a sonidos es de 115 decibelios, solamente se debería permanecer en la zona durante 15 minutos diarios. Otras fuentes, como el Instituto Nacional para la Salud y la Seguridad Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH, por sus siglas en inglés) calculan el tiempo de exposición segura partiendo el periodo por la mitad cada 3 decibelios de incremento de exposición. Si no es posible reducir los niveles de ruido en el puesto de trabajo, ya sea mediante trabajos de ingeniería o mediante control administrativo, y cuando la exposición al ruido gira en torno a las ocho horas soportando un nivel medio de 85 decibelios o superior, se recomienda que el empresario tome en consideración la posibilidad de llevar a cabo un programa de conservación de la audición. Este tipo de programas hace énfasis en 5 puntos: Ø Registro de los niveles de ruido. Ø Realización de pruebas acústicas a los empleados para obtener un punto de referencia al principio del programa, y anualmente tras esta primera prueba. Ø Concienciación del trabajador respecto al impacto del ruido sobre la audición. Ø Uso de protección acústica y de los resultados de las pruebas de audición. Ø Mantenimiento de un registro sobre todas las mediciones acústicas realizadas. Para evitar la pérdida de audición motivada por el ruido, se recomienda que la protección auditiva se utilice en el puesto de trabajo cuando los niveles de volumen y exposición excedan los límites permitidos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|