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El secretario general de Confemadera celebró la recuperación en España de una política industrial, según contemplan los Presupuestos Generales del Estado para 2006, con reformas fiscales, apoyo a la investigación, el desarrollo y la innovación, desarrollo de contratos-programa de formación con las centrales sindicales y la creación de un Observatorio de la Madera integrado por sindicatos, centros tecnológicos y Confemadera.
Francisco Pons advirtió de la “urgente necesidad” de hacer profundos cambios en el sector del mueble, que enumeró como “cambios de mentalidad, de producción, de producto, cambios respecto al consumidor, y cambios en la distribución y en el entorno”.
Respecto al consumidor, el ponente recomendó adaptarse a sus nuevos gustos y características, entre las que destacó la tardanza de los jóvenes en independizarse y adquirir vivienda propia, “por lo que hay que pensar en mobiliario para que lo usen en su hogar paterno”; o los nuevos nichos de mercado que suponen “la población inmigrante, los solteros, o las personas ancianas”. Pons lamentó la “pérdida de status social del mueble”, mientras paralelamente ha aumentado mucho el nivel de exigencia de calidad del consumidor medio, unido además a su menor disponibilidad económica a la hora de comprar muebles debida, entre otros factores, “a las dificultades que ocasionan los pagos hipotecarios para comprar viviendas”, que acaparan una parte muy importante de los recursos financieros de los consumidores, detrayéndolos de otras inversiones como el mobiliario, sostuvo el responsable de CONFEMADERA.
En cuanto a cambios en el producto, Pons comentó que los pisos pequeños de poco más de 30 metros cuadrados se están imponiendo en el mercado inmobiliario y hay que pensar en muebles que se adapten a esa novedosa realidad. Las nuevas tendencias del mueble y el cierto declive de sus estilos clásicos son otros parámetros que el sector ha de tener muy en cuenta.
Sobre cambios en la producción, Pons abogó por la cooperación entre empresas para hacer frente a la creciente competencia extranjera “pero manteniendo el empleo aquí”, si bien después añadió que otro instrumento para resistir la avalancha de competidores extranjeros es “descentralizar la producción hacia terceros países”, junto a un incremento en la inversión destinada a marketing.
En el terreno de la distribución, Francisco Pons se quejó de la falta de marcas reconocidas en el sector del mueble, mientras sí las hay en las cadenas de distribución “que son las que tienen el poder”, sobre todo en la comercialización de muebles de escasa calidad pero bajo coste y en políticas agresivas de precios y descuentos que perjudican al sector.
El secretario general de Confemadera informó que el 50% de las importaciones de mueble en España provienen de Alemania, Italia y Francia, naciones que a su vez y en buena medida subcontratan esta producción a países terceros.
Ante la pregunta de qué hacer ante este panorama, Pons pidió una reflexión colectiva a las empresas en la línea de potenciar la innovación y la formación, y al mismo tiempo llevar a cabo una apuesta decidida por la internacionalización, conquistando nuevos mercados lo mismo que otras firmas y países vienen a competir al mercado español.