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Conozca la historia y las fases de construcción

LA FAMILIA HUERTAS INAUGURA LA SILLA MÁS GRANDE DEL MUNDO COMO HOMENAJE A LOS EMPRENDEDORES Y TRABAJADORES LUCENTINOS


Más de 700 personas se dieron cita el pasado viernes en las instalaciones de Industrias Huertas en la carretera de Málaga para asistir al acto de inauguración de la silla gigante promovida por la familia Huertas Campos que, además de batir el récord mundial como silla más grande del mundo con sus 27 metros de altura, es un monumento concebido por estos empresarios como homenaje a Lucena y a sus emprendedores y trabajadores, quienes con su esfuerzo han llevado a la ciudad a sus actuales cotas de desarrollo y prosperidad. Autoridades políticas y patronales, encabezadas por el alcalde de Lucena, José Luis Bergillos y el presidente de UNEMAC, Manuel Aranda, representantes del sector del mueble y la madera de toda Andalucía, y personas de todos los segmentos de la sociedad lucentina se dieron cita en el evento


La inauguración dio comienzo con el descubrimiento de una gran placa situada en el basamento de obra sobre el que se levanta la silla, a lo que siguió el protocolario corte de cinta y el descubrimiento de una pequeña réplica en bronce de la silla gigante, situada bajo ésta. Un vídeo sobre la trayectoria empresarial de los hermanos Huertas precedió a la explicación detallada del proyecto, que realizó su director técnico y también jefe de estudios del CEMER, Enrique López. Tomaron la palabra entre otros Teresa Arias, gerente del Consorcio Escuela de la Madera de Encinas Reales, que felicitó por su iniciativa a los Huertas en nombre de la Junta de Andalucía.

Por su parte, Manuel Aranda afirmó que la familia Huertas Campos simboliza el espíritu emprendedor de Lucena y de la industria de la madera, mientras que el primer edil de Lucena celebró que la silla gigante será un paradigma de Lucena en el mundo. El presidente de la Asociación para el Desarrollo Industrial y Tecnológico de Lucena (ADITEL), Antonio Pineda, repasó la historia del mueble lucentino.

En el interior del asiento de la silla se ha habilitado un pequeño museo donde se sintetiza este pasado histórico de la industria lucentina en varios paneles informativos y con muebles fabricados por diferentes empresas locales, como la mítica firma Muebles José María García, fundada en 1918. En nombre de la saga familiar intervino Antonio Huertas, que reiteró el deseo de rendir homenaje a los emprendedores y trabajadores de Lucena con este monumento y agradeció el calor y el apoyo que su familia siempre ha recibido de los lucentinos y de los profesionales del sector de la madera. El acto de inauguración finalizó con la entrega de diversas placas, una de ellas para los padres de los hermanos Huertas, y una sesión de fuegos artificiales y posterior cóctel para los invitados.


Los 27 metros de altura convierten a la silla lucentina en la más grande del mundo hecha hasta el momento según certificación del Libro Guiness de los Récords, batiendo la marca de la silla de 18 metros levantada en Udine (Italia). Juan Luis, Francisco, Alberto y Antonio Huertas quieren con esta iniciativa homenajear a todos los profesionales lucentinos del sector del mueble y la madera y en particular a aquellos que les han ayudado en los últimos ocho años a poner en marcha una de las más importantes y prestigiosas firmas empresariales de Lucena.

También estima la familia Huertas que con este monumento devuelven a Lucena todo lo que la ciudad les ha brindado a lo largo de su trayectoria empresarial, iniciada a mediados de los años 90, cua ndo los cuatro hermanos decidieron comenzar su singladura en la actividad del mueble, en una pequeña nave de 300 metros cuadrados, hasta llegar a poseer hoy en día seis grandes naves, un grupo empresarial, y una fabricación semanal de 8.000 sillas, el elemento más conocido de la producción de Hermanos Huertas. El caso de esta saga es similar al de otras muchas familias lucentinas, que partiendo de la nada y a base de esfuerzo, trabajo y tesón han prosperado notablemente y han hecho de su villa natal un emporio económico que, gracias a la silla gigante, recordará tanto a quienes contribuyeron a su desarrollo y ya no están como a los que siguen en la brecha, mirando también al futuro con el mismo espíritu emprendedor que constituye la fortaleza de su presente.

 

La silla, réplica exacta de un modelo real y comercial, es de madera maciza laminada de pino silvestre, con 27 metros de altura equivalente a un edificio de 9 plantas. Ocupa una superficie de 100 metros cuadrados de planta y la superficie total del conjunto alcanza los 800 metros cuadrados. Le ha sido aplicado un tratado de autoclave y cuenta con 230 metros cúbicos de madera, con los que se podrían fabricar 9.200 sillas normales, y un peso comprendido entre los 115.000 y 120.000 kilos. Es autoestable y se eleva en el suelo mediante esferas metálicas. Los ventanales que iluminan el interior del asiento, que alberga un museo dedicado al sector de la madera que hace además las veces de sala de juntas, son de una altura de 1,70 metros y dicho asiento dispone de una cubierta con un desnivel del 2%. Se puede acceder a su interior desde unas escaleras o desde un ascensor situado en la parte posterior, a unos metros de distancia, que comunica con una pasarela que da acceso al asiento.

 

Diseñado por técnicos del Consorcio Escuela de la Madera de Encinas Reales, la idea surgió originariamente en 2001 cuando Hermanos Huertas propuso que los alumnos del centro fabricaran una silla de 2,5 metros de altura para exponerla en ferias. En julio de 2002, nació el proyecto de hacer la silla más grande del mundo, de 27 metros de altura, que superaría a otras existentes como la silla de 6 metros y tres patas fabricada en Bélgica, la de 14 metros creada en Portugal y la más alta hasta la fecha, con 18 metros, la ya mencionada de la localidad italiana de Udine. Seguidamente, los técnicos del Consorcio Escuela comenzaron a determinar cuáles serían los materiales más adecuados, a estudiar el proyecto y a buscar las empresas de ingeniería y de fabricación que pudieran materializarlo. De éstas últimas, se presentaron tres candidaturas en noviembre de 2002, más una cuarta compañía en mayo de 2003 que finalmente fue seleccionada en noviembre de ese año para construir la silla, comenzando seguidamente el pertinente proceso administrativo. En enero de 2005 tuvo lugar el acto de colocación de la primera piedra y el comienzo de la construcción de la silla.